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viernes, 17 de agosto de 2012

El cambio climático afecta a la flora marina de la costa vasca

El estudio realizado por un grupo de la UPV/EHU evidencia un aumento de un 1ºC en la temperatura del mar en los últimos 30 años


 
La temperatura del agua en el Cantábrico Oriental ha aumentado 0,24ºC por década desde los años ochenta, un incremento que sube hasta 0,33ºC en verano. Es decir, en los últimos 30 años la temperatura del agua ha ascendido casi 1º C de media estival, lo cual, unido a otros factores derivados del cambio climático, está provocando cambios significativos en la vegetación marina.

Así lo ha determinado el estudio 'Seaweed assemblage changes in Eastern Cantabrian Sea and their potential relationship to climate change', que ha realizado el equipo de Bentos Marino de la UPV/EHU. La investigación se ha publicado en la revista Estuarine, Coastal and Shelf Science, una revista internacional multidisciplinar dedicada al estudio de los procesos físicos, químicos y distribución de especies en el ambiente marino costero, estuárico y de la plataforma continental. "En el medio terrestre puede parecer un cambio insignificante, ya que las temperaturas pueden variar una decena de grados o más en un mismo día.

En el mar, en cambio, las variaciones de temperatura son muchos más paulatinas. Por tanto, el aumento de temperatura de 1ºC ocurrido en las tres últimas décadas es un cambio significativo que afecta sin duda a la vegetación", resalta José María Gorostiaga, profesor del Departamento de Biología Vegetal y Ecología de la Facultad de Ciencia y Tecnología, y director del equipo de investigación. La investigación revela que tanto en primavera como en verano se han reducido de forma significativa las precipitaciones en las últimas tres décadas. "La reducción de las lluvias estivales en combinación con una mayor estratificación del agua de mar podrían estar dando lugar a un aumento de la transparencia del agua y de la incidencia del sol en el fondo marino, así como, a una menor disponibilidad de nutrientes, lo cual afecta negativamente a la supervivencia de ciertas especies de algas", explica Isabel Díez, también investigadora del departamento de Biología Vegetal y Ecología de la UPV/EHU y coautora del estudio.

El equipo ha podido cuantificar y medir los cambios sufridos por la flora mediante la comparación de los datos de un estudio pionero realizado por su director en 1991, con los datos recogidos entre 2008 y 2009, usando la misma metodología y las mismas localizaciones. "Detectamos, por ejemplo, que las algas de copa, unas especies equivalentes a los árboles en la tierra, que forman praderas submarinas a lo largo de la costa vasca, estaban sufriendo un proceso de "deforestación", apunta Gorostiaga. La investigación ha arrojado datos significativos, dejando en evidencia que efectivamente las transformaciones son parte de un fenómeno global. "Los mayores cambios vienen en la disminución de las ya mencionadas algas formadoras de copa, las especies que estructuran el espacio y el hábitat del fondo marino.

 Las laminarias, algas de aguas más frías con importante presencia en San Juan de Gaztelugatxe y Bakio a comienzos de los noventa, han desaparecido completamente. Las especies foráneas, en cambio, han aumentado", comenta Isabel Díez. También se ha constatado el aumento en diversidad y riqueza de las algas simples y de pequeño tamaño de carácter estacional, que no forman parte de la flora de las costas vascas de manera permanente. El equipo de Bentos Marino de la UPV/EHU ha sacado en conclusión que las algas son definitivamente organismos muy sensibles al cambio climático, pudiendo ser tenidas en cuenta como indicadores potenciales del mismo. "Los cambios se deben a un cuadro complejo donde interactúan varios factores a la vez, por tanto es difícil predecir cómo evolucionarán estos fenómenos.

 Conoceremos detalles más concretos con nuevos estudios que estamos abordando ahora, tanto experimentales de campo como de laboratorio", concluye Isabel Díez. Junto a José María Gorostiaga e Isabel Díez, han participado en el estudio Nahiara Muguerza, Alberto Santolaria y Unai Ganzedo, todos miembros del Departamento de Biología Vegetal y Ecología de la UPV/EHU.

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